jueves, 1 de marzo de 2018

Shingo Shato visita Tissora

Shingo Sato y sus desafíos

SHINGO SATO:


El diseñador ha presentado ya su novedoso sistema en prestigiosas escuelas de todo el mundo (Parsons, Central Saint Martins School o Bunka Fashion College) compartiendo con el público especializado sus peculiares técnicas de construcción de prendas. Sin duda, en la actualidad los workshops de patronaje experimental de Shingo Sato resultan los más avanzados y vanguardistas.

Shingo se caracteriza por utilizar una metodología totalmente práctica, en la que los alumnos aprenden haciendo prendas y experimentando con su sistema de patronaje. Su método, denominado “Reconstrucción transformacional”, se basa en la recreación de figuras geométricas, drapeados, volúmenes 3D y en la técnica japonesa del origami.

Shingo Sato cuenta, además, con la experiencia de haber trabajado con maestros couturiers como Azzedine Alaia (1986-89 París) o la marca Trussardi (1989-91 Milán), entre otros. En el año 2002 crea en Tokio su estudio de diseño, en el que comienza a desarrollar sus propias colecciones







Shingo, que pasa la mitad de su vida en el cielo viajando y la otra mitad sacudiéndoles la cabeza a estudiantes de moda y patronaje de todo el mundo, aceptó la invitación de venir a la escuela-taller Tissora para compartir sus desafíos técnicos al equipo docente de la escuela, convencido de que la maestría de la técnica es fundamental para mejorar la calidad de la moda en cualquier lugar. Antes de empezar la Master Class y el Workshop que impartirá el 30 de junio y 1 de julio nos cuenta su inspiradora historia. 


¿Cómo fue que te cruzaste con el patronaje?
Después de acabar la escuela de moda en Japón, viajé a París para terminar los estudios, luego fui asistente del gran diseñador Azzedine Alaïa, que fue una tremenda fuente de inspiración, pues de él aprendí a romper las reglas, a crear siluetas excelsas con otros patrones no convencionales, a desarrollar siluetas nuevas. Después de cuatro años de puro aprendizaje, trabajé con el diseñador italiano Nicola Trussardi durante dos años más y tras ese discurrir por los talleres de importantes creadores me di cuenta de que yo, que había estudiado para ser diseñador, no quería tener una marca propia como Shingo Sato, sino que había descubierto mi lugar en la moda y ese era la técnica, era en el mundo de los patrones y de los dibujos en donde yo me iba a hacer un nombre.


¿Hay algo de tu legado japonés que haya determinado tu forma de concebir el vestido?
El origami es una manualidad que aprendemos desde pequeños en la escuela elemental todos los japoneses, el juego con el papel nos enseñó así desde niños a crear pliegues y volúmenes. Cuando miras los diseñadores japoneses, siempre verás el volumen como un elemento determinante, es como si se entendiera de otra manera el vestido. Están también enfocados en crear texturas muy trabajadas y complejas que cubran el cuerpo. Sin duda algo de eso habita en cada una de mis clases.


¿Cómo fuiste desarrollando la técnica que has bautizado Reconstrucción Transformacional?
En las escuelas suelen enseñar métodos universales, hay muchas normas y muchas reglas cuando aprendes a hacer un vestido. Es un aprendizaje muy rígido y a mí en la escuela me decían que no podía hacer una cosa u otra porque era prohibido, pero nadie me daba la explicación de por qué no se podía; yo quería encontrar la razón por la que no se exploraban otras maneras de concebir y hacer la ropa. Y así, experimentando, observando y, sobre todo, trabajando con el cuerpo de las mujeres en tres dimensiones fui desarrollando esta técnica Reconstrucción Transformacional o RT, que suprime las pinzas y las líneas de costura indispensables en el ensamble de piezas de vestir y las reemplaza por cortes asimétricos, geométricos, circulares, que crean un novedoso manejo de volúmenes.


Una vez desarrollaste tu técnica, ¿por qué decidiste volcarte a la academia?
La primera escuela en la que enseñé fue en la más reputada academia de moda de Japón, y ahí mi primer interés era mostrar mi capacidad de transgredir esas formas convencionales y, a mí modo de ver, aburridas de hacer los patrones. 

Pero fue demasiado para los alumnos, como un shock, así que cambié la estrategia, hice más sencillo mi método, lo volví básico para que ellos vieran cómo mi técnica se podría aplicar tan solo con uno o dos días de práctica y ver el producto. Resultó ser un proceso muy estimulante y adictivo para los alumnos. Pero mi mayor enseñanza para cada grupo de alumnos que empezó a pasar por mis manos fue que tenían que poder pensar de otra manera y que debían perder el miedo a experimentar y, por consiguiente, al error. 

Muchos de los desarrollos que he hecho son el resultado de algo que he bautizado como felices equivocaciones. Pero mi ambición era llevar esa nueva manera de pensar a otros lugares más allá de Japón y por eso durante casi más de dos años me concentré en lograr una clase en Saint Martins School, el lugar en donde se forjan los grandes diseñadores, y ese ha sido uno de mis grandes sueños cumplidos.

¿El patronista o diseñador que ha pasado por su clase qué le aporta de especial a un taller de moda?
Creo que se convierte sobre todo en un instrumento nuevo, que pregunta y duda, que propone maneras no convencionales de pensar los patrones, que es capaz de desenvolverse en el 3D, que es la manera como se debería pensar el cuerpo. Tiene, sin duda, más herramientas para expresar su inspiración y puede ayudar más al diseñador.

Fuente: www.fucsia.co


¿CÓMO APUNTARSE?
Si quieres reservar tu plaza puedes venir a la academia a informarte o envíanos un mensaje con tu nombre, apellidos, nº de teléfono indicando si deseas reservar Master Class, WorkShop Origami o ambas (whatsapp 601 281 650 - email info@tissora.es) y te indicaremos como realizar la reserva de plaza

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